Introducción


            FLORA Y VEGETACIÓN

            La vegetación actual que encontramos en el término municipal de Martiago es un reflejo de la influencia del suelo, el clima y el secular manejo humano de la zona. Hay que hablar, por tanto, de una vegetación potencial o climácica (aquella que habría de no haber aparecido por allí el hombre),  y una vegetación actual.


            Respecto a la primera, los fitosociólogos (unos biólogos un poco locos que se dedican a estudiar comunidades de plantas y ponerles nombres raros) se empeñan en decir que correspondería a dos series de vegetación. Una en la sierra, donde llueve más: la serie del roble melojo o rebollo (Genisto falcatae- Querceto pyrenaicae) que lleva como especie diferencial a la gatuña, Genista falcata, y otra hacia el norte de Martiago, más seco: los encinares de la Genisto hystricis-Quercetum rotundifoliae. Hay una transición gradual de una a la otra (ecotonía la llaman los ecólogos), de hecho, en buena parte del término municipal, aparecen juntos robles y encinas.

            Estas comunidades primigenias han sido modificadas por la mano del hombre. Baste recordar que a comienzos del siglo pasado la presión ganadera era muy elevada, el carboneo estaba muy extendido y la necesidad de leña era muy alta. Las tres hojas en que se dividían las tierras cultivadas perduraron hasta el fallido y polémico intento de concentración parcelaria, 20 años atrás. Las repoblaciones forestales de los pasados cincuenta, introdujeron formaciones vegetales que antes no existían en la sierra y en tierras de particulares, los pinares, aunque incendios posteriores, sobre todo el de 1989 y el de 1994, dieron buena cuenta de ellos. La chapucera última repoblación que comenzó precisamente en 1994 ha contribuido, junto a aquellos, a la extensión de los brezales en la sierra. Las mejoras realizadas para el ganado vacuno en forma de pastizales y charcas en El Baldío, la construcción de la presa de Puerto Viejo en el río Burguillos y el abandono de muchas tierras que antaño se cultivaban han venido a añadir nuevos elementos a tener en cuenta en la distribución de la vegetación.

            De forma pormenorizada se describen a continuación las comunidades más singulares que una persona interesada en la botánica puede encontrar en una visita por la zona. En negrilla aparecen los nombres vernáculos (propios del lugar) que reciben algunas especies.


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