Rebollares


     Es la comunidad dominante en el piedemonte serrano ya que se corresponde con la potencialidad del lugar. Forman parte de uno de los mejores bosques de rebollo de la península Ibérica, junto a los del resto de municipios de la Sierra de Gata. Eso sí excesivamente rejuvenecidos por las abusivas cortas de los ejemplares más viejos. El roble o rebollo (Quercus pyrenaica), es un árbol de hoja marcescente (de hoja caduca pero que permanece mucho tiempo en el árbol) que rebrota fácilmente de cepa. Estos rebrotes, rebollos, bardales o verdiones (según su altura y grosor), son consumidos por el ganado cuando no hay abundante pasto. Apenas tienen un siglo y los ejemplares más viejos medran en algunos lugares de difícil acceso. La variabilidad paisajística de estas formaciones es un atractivo nada desdeñable, además de la estacionalidad de sus recursos con sus consecuencias para la fauna. Acompañando al rebollo apenas se ven algunos mostajos (Sorbus latifolia) muy jóvenes y como arbustos los berezos albarinos (Erica arborea), el espino albar (Crataegus monogyna) o alguna garbancera (Rosa corymbifera), la gatuña o la escoba negral (Cytisus scoparius). La mayor diversidad de especies se presenta en el estrato herbáceo, dominado por plantas de floración temprana, antes que el roble desarrolle la hoja allá por el mes de mayo. Estas plantas tienen estolones, rizomas o bulbos con los que pasan la época desfavorable. El helecho (Pteridium aquilinum) es la más abundante, responsable de los colores amarillentos en otoño y pardos en invierno. Destacan las plantas de llamativas flores como las rosas de lobo (Paeonia officinalis y Paeonia broteroi), la primavera (Primula vulgaris) –en la foto-, las violetas (Viola riviniana y V. canina) y otras sin nombre vulgar conocido en la zona como Melittis melissophyllum, Lathyrus montanus, Doronicum plantagineum, Achillea millefolium, Leucanthemum vulgare, Tanacetum corymbosum, Geum sylvaticum, Orchis mascula, Polygonatum odoratum o Allium massaessylum. Otras pasan más desapercibidas como Cruciata glabra, Holcus mollis, Rumex acetosa, Physospermun cornubiense. Hay que destacar en estos bosques la presencia de especies que tienen aquí su límite meridional de distribución peninsular, el diente de perro (Erytronium dens-canis) –el de la foto-, Potentilla montana y Prunella grandiflora subsp. pyrenaica y otra escasa en la península, Nepeta multibracteata. Las mejores formaciones las encontramos en el Teso Alto, el Sanguinal, Gargantalazarza, Gargantavieja o La Hoya El Guindero, dentro del Monte Público nº 26 “El Baldío” (en adelante MP).

             En las orlas o bordes de las masas de rebollo aparecen  especies herbáceas como Linaria triornitophora, Trifolium ochroleucon, Arenaria montana, Teucrium scorodonia, Silene nutans o Sedum forsterianum.


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